jueves, 5 de febrero de 2015

TXOMIN IV

Aprovechando un domingo tonto de Enero antes de las ultimas nevadas intensas que han azotado Euskal-Herria, decidimos visitar esta sima clásica de la tierra que aun no conocíamos. Los soplaos de Txomin son unas espectaculares simas que se descubrieron sobre una entramada red de galerías mineras de antaño. La cara atónita de los viejos mineros al volar secciones de galería y descubrir estos tremendos "boquetes naturales" debía ser de asombro.
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Elegimos la Txomin IV, quizás la mas visitada debido a la increíble Sala Blanca, una de las salas mas bellas que he visto en una cueva, tampoco he visto miles de salas en mi vida pero esta teniéndola cerca de casa y aun si conocerla me parecía un pecado. Preparamos los bártulos y sin prisa nos presentamos en Lanestosa por la mañana, el comodo y fácil acceso a la boca de la mina nos hace tomar los preparativos tranquilamente a pie de coche.
 


 






























El dia era bastante frio pero en el momento de entrar un tremendo contraste térmico nos dio la mejor bienvenida, la sensación respecto afuera era muy agradable, el ambiente era tibio y acogedor en la mina, nada mas entrar a la derecha y en descenso nos hace pasar un bajo techo y siguiendo las marcas rojas llegamos pronto a la gatera que da acceso a la sima. Un largo pasamanos que hay que montar para evitar parte del inmenso pozo de 235 metros, nos lleva una pequeña rampa inclinada de unos 6 metros que rapelamos hasta una confortable repisa en la cual montamos una bonita cabecera en el siguiente resalte de 20 metros, esta parte es muy estética con grandes coladas y banderas que vienen desde el techo de la galería a nuestras espaldas según bajamos el pozo.
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 



A continuación, se monta nuevo pasamanos descendente hasta la curva derecha donde esta la cabecera del vasto P-110. Se trata de un amplio y amable pozo con varios fraccionamientos para instalar, desde el pasamanos se rapela escasos metros hasta un saliente de roca justo detrás de nuestra cabeza que queda colgada y totalmente aérea. A partir de aquí seguir bajando a buscar los spits para fraccionar, los últimos 30 metros mas o menos son volados hasta tocar suelo.
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 






Hay que remontar un poco parte de esta sala hacia el lado contrario por donde sigue el P-235 para ir en busca del P-18 que tras unos pasos estrechos nos deposita en la Sala Blanca, el lugar es increíble por la belleza del blanco impoluto de muchas formaciónes, es importantísimo no manchar nada de este blanco impecable y andar por donde ya esta la huella hecha. Menos mal que para llegar a este rincón hace falta bajar 170 metros de profundidad sino me temo que este bello rincón estaría destrozado a causa de indeseables y algunos despreciables domingueros que no respetan nada.
 
 
No soy mucho de fotos porque entre otras cosas me salen fatal pero este sitio nos absorbio el tiempo intentado sacar alguna foto decente. La vuelta se hizo sin contratiempos y disfrutando de esta placentera y excelente sima.
 
 
 
 

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